Es claro que el papel del maestro en la actualidad es otro. Ya no solo actúa como un formador o transmisor de conocimiento, sino que además se convierte en el guía y el tutor del alumno, de quien también aprende. Es decir, se trata de un proceso de intercambio de conocimiento entre ambas partes, donde la enseñanza debe ser dinámica y proactiva. Sin embargo, aún son muchos los retos y desafíos a los que se enfrentan las escuelas colombianas, ya que todavía persisten mentalidades arcaicas y tradicionalistas sobre cómo debe ser el verdadero aprendizaje.
No se trata de que las tecnologías de la información suplanten o remplacen la labor del maestro en el aula, sino que por el contrario, se conviertan en herramientas de apoyo al proceso de enseñanza. Pero ¿cómo se pueden romper viejos paradigmas?
La presente publicación entrega una serie de luces. Se trata de que los maestros participen en redes de conocimiento, comunidades virtuales y proyectos colaborativos que les permitan actualizar sus ideas y metodologías de aprendizaje. El documento tiene como objetivo "ofrecer pautas, criterios y parámetros tanto para quienes diseñan e implementan los programas de formación para los docentes y directivos docentes en ejercicio, dispuestos a asumir el reto de desarrollarse y formarse en el uso educativo de las
TIC".
En ese sentido, cuando se habla de competencias digitales (o en TIC) para el desarrollo profesional del maestro se distinguen cinco grandes áreas: tecnológica, comunicativa, pedagógica, investigativa y de gestión. Desde la integración de cada una de ellas el docente puede desarrollar características como ser explorador, integrador e innovador dentro y fuera del aula de clase.
En tres grandes capítulos la publicación analiza no solo las competencias TIC, sino también qué papel juegan las políticas de innovación en el sistema educativo colombiano y cuáles son las tendencias de fo

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